En el duelo quedan conversaciones a medias. Escribir a quien ya no está no cierra la pérdida, pero alivia el peso de lo no dicho.
Cómo hacerlo
- Escríbele como si pudiera leerte: cómo estás, qué echas de menos, qué te hubiera gustado decirle.
- No hay forma correcta. Puede salir rabia, culpa, amor, todo a la vez.
- Guárdala. Puedes volver a ella cuando lo necesites.
Para recordar
- El duelo no se supera en un plazo; se atraviesa a tu ritmo.
- Si el dolor te bloquea la vida mucho tiempo, pedir ayuda es cuidarte.